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Corrupción y Patria: La memoria de doña Marta Ferrusola de Pujol

Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol, será la primera del clan en “caer” de la lista de imputados por diversos delitos que instruye la Audiencia Nacional desde 2014, con ayuda del Grupo 24 de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF),  “¿Pero qué coño es la UDEF?”, ¿recuerdan? El motivo,  el deterioro cognitivo por Alzheimer de doña Marta.

El pasado 1 de marzo, la doctora Cristina Romero de la Cruz se personó en el domicilio familiar de doña Marta y, en presencia de unos de sus hijos, la examinó psicopatológicamente, comisionada por la Audiencia Nacional. Era la representante de la Ciencia Forense  del Ministerio de Justicia a petición de sus defensores.  Su análisis revela a una mujer de 85 años, que entró en un ensayo clínico –enero 2020- por esa terrible demencia conocida como Alzheimer. El estado general de doña Marta empeoró a raíz de una inoportuna caída  -en agosto de 2020- que le produjo una hemorragia en su región frontal y una fractura, por lo que fue hospitalizada.

Su deterioro cognitivo es “moderadamente grave”, algo “desorientada” y –como muchos pacientes de esa enfermedad- da respuestas que demuestran tener “alterado el raciocinio”, explica la doctora. Las preguntas más sencillas, reciben respuestas incoherentes. El informe explicita; “yo me imaginaba que toso los días corrían juntos, en el colegio lo dice…, ayer fue un día bien, habíamos quedado con una de las madres que era la guardiana de un legado de nuestros hijos, ¿Dónde fuimos? Es complicado, te cuesta imaginar el cambio, si pasa lo agarras de momento no…

Sabido es que la demencia actúa de forma caprichosa. Casi siempre es más cruel con la memoria reciente, que con la lejana. La imprimación vieja, como echa a fuego de las responsabilidades; por ejemplo, hacia hermanos menores o hijos, emerge como esculpida en piedra en la mente del enfermo. Dicho sea con todo respeto, lo sé porque mi madre falleció con demencia.

En el caso de doña Marta, a la que deseo larga vida, le sobreviene sus imperativos: “legado”; guardiana” e “hijos”. Años atrás, sana, lo formulaba con mucho descaro: “Cataluña nos tiene que devolver lo que le hemos dado”, en referencia a un sacrificio de Jordi Pujol, encarcelado por los hechos del Palau de la Música. ¡Cruel paradoja!, luego algunos pata-negra de Pujol,  fueron a la cárcel por usar el Palau para financiarse y financiar a Convergència, como Félix Millet.

Volvamos a la conclusión del informe forense: “deterioro cognitivo moderado-grave”, y, sobre todo, “no reúne las condiciones psíquicas mínimas necesarias para prestar declaración”. Luego es cuestión de tiempo que el titular del Juzgado núm. 5 de la Audiencia Nacional, la rebaje del listado de imputados en el caso Pujol, la cosa sigue para su marido y sus siete hijos.

En la causa judicial, hay una nota reveladora, dice: “Reverendo Mosén, Soy la madre superiora de la Congregación, desearía que traspase dos misales de nuestra biblioteca a la biblioteca (por cuentas) del capellán de la parroquia. Él ya le dirá donde se tiene que colocar. Muy agradecida. Marta. (14-XII-95)”. La nota es manuscrita por doña Marta, la matriarca del clan Pujol y su caligrafía es enérgica y metódica (con el mes en números romanos). La nota va seguida de una solicitud de traspaso de fondos  –sin tufillo eclesial y desprovista de retórica- por 2 millones de pesetas (los dos misales), el argent de poche del Clan.

Es una pieza de convicción  –“singular”, la calificó el Fiscal– que demuestra como doña Marta ordenaba los movimientos en las cuentas andorranas como lo haría Salvatore Totò Riina, con los fondos de su pueblo siciliano, Corleone, por cierto. Luego vino el testimonio de la amante del hijo mayor, Victoria Álvarez, que sitúa al “capellán” recibiendo órdenes extractoras del pozo andorrano de su madre y trasegando el usufructo en una mochila por los Pirineos. Una especie de Pocholo, en versión indepe.

La policía entiende que las expresiones en “clave” demuestran que Marta no era la abuela venerable, sino la capo-repartidora de la savia andorrana del clan. El texto, naturalmente escrito en buen catalán, bien puntuado y con caligrafía enérgica tiene un sujeto elidido: “el capellán de la parroquia”, los investigadores no tienen duda: el hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola –il cassetto, en rango mafioso- que acumulaba en AndBank cerca de 9 millones de euros propios y gestionaba lo de sus hermanos.

También llama la atención que doña Marta, una mujer de fuertes convicciones católicas, o así lo defendió vehementemente como “primera dama” catalana, usara la terminología “madre superiora”, “misales” o “parroquia”, para fines tan inconfesables. Ferrusola avisó, hace años, de que la fuerte inmigración musulmana en Cataluña “convertiría las iglesias románicas en mezquitas”. Así era, Those Were the Days, doña Marta

La “pillada” andorrana -confesada por el ex honorable Jordi Pujol Soley- afloró la existencia oculta de unos 15,4 millones, que procedían de AndBank, una entidad que controlan los hermanos Higinio y Ramón Cierco. Estos “entregaron” a los Pujol por amenazas contra ellos de las cloacas del Estado, que denunciaron, quizá por excusatio. Los Cierco pudrieron de odio el corazón de la camada Pujol. No sé si los Pujol  saben o no, pero los Cierco son primos, financiadores y más cosas, de una de las ganaderías más antiguas del PSC, los Clotas (también hermanos: Salvador e Higinio).

Doña Marta fue clave en la imagen de su marido. “Esto (señalándola) es una mujer”,  le gritaban desde la Plaza de Sant Jaume los enfervorecidos de Convergència, cuando el caso Banca Catalana amenazaba a Jordi. Era la sublimación de esposa abnegada y militante nacionalista. Doña Marta extendió el mito de “familia austera” que el tiempo lo hizo añicos. Ella, entregada a sus negocios de césped y plantas. Su hereu,  a coleccionar Ferraris, Mac Laren y amigas. La Mare siempre fue una mujer dura, con tintes xenófobos, lo demuestra esta frase: “Me molesta mucho que un andaluz (por Montilla),  y que tiene el nombre en castellano, sea President de la Generalitat”.

Xavier Horcajo (*)

(*)  Autor de dos libros sobre los negocios de los Pujol, “La pasta nostra” (2013) y “El Hundimiento” (2015)