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Corrupción sin ideología: Vida y Milagros de Eugenio Calabuig

La meteórica carrera de Eugenio Calabuig hasta convertirse en el amo y señor del agua en la comunidad valenciana, suele atribuirse a dos factores. Por un lado, a su parentesco con la influyente familia Gimeno, ligada tradicionalmente al suministro de agua potable a Castellón de la Plana, y por otro a sus conexiones con el Partido Popular. En la localidad de Oropesa de Mar, donde Calabuig un día promovería una urbanización de lujo (Costa Bellver), habría conseguido a finales de los años 90 el aval de la corte aznarista para convertirse en el niño mimado del “capitalismo de amiguetes” valenciano. Contaba para ello, además de con el pedigrí familiar de sus primos de Castellón, con las simpatías de Carlos Fabra, cuestión de estilo, y el Opus Dei. Ese coctel tan “Borgia” llamó la atención de poderosos grupos económicos e industriales valencianos.

Calabuig fue el elegido de un plan que consistía en poner el Banco de Valencia, buque insignia de la burguesía local, al servicio de la operación por el control de Aguas de Valencia. Zaplana quería privatizar la gestión de Egevasa -la compañía pública encargada de gestionar el ciclo hidráulico de los municipios de la provincia valenciana-, y no estaba dispuesto a que un mercado transparente le dijera como. Pujaban por adquirir esta compañía los dos bandos en combate dentro del accionariado de Aguas de Valencia: la multinacional francesa Bouygues y una UTE formada por constructores y financieros valencianos (Vaimosa). La concesión estaba reservada de antemano a esta última y consolidó al grupo valenciano en el seno de Aguas. Entre los socios estaba el constructor Enrique Gimeno, pero el tapado de la operación era su primo (y antiguo empleado) Eugenio Calabuig, quien en 1999 entró en el consejo de administración de Aguas de Valencia. Tres años antes había constituido Fomento Urbano de Castellón (FUCSA), un nombre que denotaba sinergias con la venerable matriz de los Gimeno (FACSA o Sociedad de Fomento Agrícola de Castellón), y que enseguida contó con la protección del Padrino Carlos Fabra. En 2003 ambos primos compartieron intereses en Urbanizadora Torremar SA, que operaba en Benicàssim.

En 2001 se constituyó la empresa Desarrollo Industrial de Villarreal SRL, en la que Calabuig y Manuel José Parra Soriano compartían consejo de administración. Manuel José y su hermano Fernando eran sobrinos de José Soriano, el fundador de la multinacional de cerámica Porcelanosa, cuyo milagro económico es inseparable del boom de la construcción en la costa levantina. Los hermanos Parra Soriano volverían a coincidir con Calabuig en empresas como Desarrollos Urbanísticos Globales, Promociones El Monte SA o Servicios Aeronáuticos Costa de Azahar SL. En general estas empresas no obtuvieron beneficios, por coincidir con el estallido de la burbuja inmobiliaria, y la mayoría acabaron en concursos de acreedores, pero la amalgama de apellidos ilustres garantizaba las líneas de crédito. Un caso paradigmático fue Casa Amiga Promoresidencial, creada en 2003 y que a finales de 2011 adeudaba 28,6 millones a Bancaja y 21,5 al Banco de Valencia, en ambos casos garantizados con bienes inmuebles. La empresa desarrolló proyectos en la localidad castellonense de Moncófar (Porto di Sorrento y Porto Venere), en el Pirineo aragonés (la urbanización Residencial Massana en Alcalá de la Selva) y en el Algarve.

La crisis ralentizó las ventas y disminuyó el atractivo de las promociones urbanísticas. El 23 de julio de 2013 la sala primera del Tribunal Supremo dictó una sentencia favorable a un comprador de una vivienda en la urbanización Costa di Sorrento de Moncófar, quien alegó que se había dejado tentar por anuncios y folletos que aludían a un puerto deportivo y un campo de golf inexistentes, mediante fotomontajes e imágenes virtuales. Estos equipamientos no pasaban de ser planes municipales, paralizados administrativamente desde el año 2008. Calabuig optó por batirse en retirada de algunas de las promociones, aunque los hermanos Parra Soriano mantienen su presencia  en Moncofa Bel Nord SL., en la que participa el antiguo presidente del Valencia Club de Fútbol y hermano del propietario de Mercadona, Paco Roig. Algo parecido sucedió en Benicàssim, donde en colaboración con la importante constructora  local LUBASA, Calabuig puso en funcionamiento en 2010 la empresa Desarrollos Urbanos de Benicàssim (DEURBESA); obtuvo la concesión de la futura Ciudad del Ocio, pero en 2014 el ayuntamiento consideró que no había cumplido con los plazos de ejecución y le retiró la licencia.

Calabuig y sus hermanos habían ganado posiciones en Aguas de Valencia, gracias a la aparente facilidad con que obtenían créditos bancarios del Banco de Valencia, que se hundía con la misma naturalidad con la que fluían esos créditos. Pero como no hay mentira que cien años dure, en noviembre de 2012, el juez Pedraz embargó cautelarmente el 7,9% del capital de AGVAL, la instrumental de Calabuig, lo que suponía reducir del 50 al 42% su participación accionarial en Aguas de Valencia. El principal indicio del juego de trileros realizado entre el banco y los negocios de sus accionistas es un crédito de 50 millones de euros que Calabuig recibió del banco para hacer frente a una opa de Agbar sobre la compañía de aguas, y que el empresario se gastó en la compra de terrenos en Oropesa de Mar. Como muestra de las connivencias con los gestores bancarios Domingo Parra y Aurelio Izquierdo, Calabuig llegó a coincidir con ellos en la inmobiliaria Capital Residencial, y les ofreció plusvalías por sus inversiones hoteleras en Portugal, lo que vulneraba todas las normas bancarias. Otro indicativo de la compenetración de Calabuig con estos directivos es que, en las diligencias practicadas por el Juzgado de instrucción nº 3 de Madrid investigando a Domingo Parra y Aurelio Izquierdo, aparecieron empresas con participación de Calabuig y los hermanos Parra Soriano que eran empleadas para crear estructuras societarias opacas (la inmobiliaria Bavacun) o que en una cuenta en el banco andorrano Anbank de la que Calabuig era uno de los titulares, los bancarios ingresaban sus comisiones por las gestiones a clientes compartidos entre ambas entidades financieras, lo que se consideró indicio de blanqueo de capitales

Tampoco resultaba demasiado edificante que la empresa semipública Egevasa, que acabaría siendo absorbida por Aguas de Valencia, subcontratase para trabajos de mantenimientos a empresas particulares de Calabuig.

Apabankval, la sociedad de pequeños accionistas del Banco de Valencia (representada por el abogado Diego Muñoz-Cobo) denunció la «contratación de manera exclusiva» de la empresa Uradis CCSA (actual Canalizaciones Civiles SA), por valor de 7,9 millones de euros en 2009, y de «personal vinculado familiarmente al presidente –Eugenio Calabuig–, a Fomento Urbano de Castellón –propiedad de éste– y a personas vinculadas con la política». Estas prácticas siguieron incluso estando Calabuig bajo el foco de la justicia.

De la misma manera que los colectores desembocan en el mar, Calabuig había llevado el dinero del Banco de Valencia hacia las playas de Castellón, invirtiendo en 756.356 metros cuadrados de suelo entre Oropesa y Benicássim, de los que 565.748 son rústicos en primera línea de playa. Hasta su compra del 46% de acciones de Costa Bellver SL que controlaba Bankia, su financiera AGVAL (actual Global Omnium) era la primera accionista del proyecto. Se cerraba el círculo. Calabuig volvía al recuerdo de los días del clan de Oropesa, cuando el dueño de Porcelanosa, ya fallecido, cedía a Aznar su casa en la urbanización Las Playetas de Bellver, y el joven Calabuig estaba en el lugar y momento oportunos.

LA CONEXIÓN MADÍ-CALABUIG: AGUA DE VALENCIA (CAVA Y ZUMO DE NARANJAS).

Pero el tiempo ha demostrado que en el caso de Calabuig la motivación de sus actos no es la ideología sino el dinero. Si en Valencia lo más rentable era colaborar con el PP, teniendo de mentor al lamentable Carlos Fabra, procesado y condenado, en Cataluña busco el apoyo del independentismo.

Como hombre fuerte eligió al ex político y «conseguidor» David Madí, procedente de la antigua Convergencia de Pujol y hombre de confianza de Artur Más. Madí es nombrado en 2018 Presidente de Aigües de Catalunya, la filial catalana de Global Omnium, la empresa de Calabuig. Aigües de Catalunya está presidida desde 2018 por Madí. En su estrategia de expansión comercial, David Madí asimismo contrató al ex diputado republicano Joan Puigcercós y mantuvo contactos con un antiguo hombre fuerte de ERC, Xavier Vendrell, para obtener concesiones en municipios controlados por Esquerra, empezando por Sant Cugat, cuya historia de corrupción urbanistica con Convergencia es legendaria. La «trama Voloh» pone de manifiesto que la agenda de contactos del ex convergente Madí con políticos de ERC, engrosada por años de coaliciones electorales independentistas, se puso al servicio de un empresario ligado indisolublemente a la derecha más reaccionaria.

Las conversaciones pinchadas por la guardia civil a David Madí revelan los esfuerzos de su jefe, Eugenio Calabuig, por introducirse en el mercado catalán, buscando la ventaja, como antes hizo en Valencia, a través de las influencias políticas más oscuras.

El último producto salido de su factoría para enriquecerse ha sido el control de aguas fecales como forma para detectar las áreas de propagación del covid-19, un sistema que, aunque muy inferior al desarrollado por AGBAR, Madí y Vendrell trataron de endosar a la administración catalana, empezando por supuesto por Sant Cugat. También Ábalos, el ministro valenciano, estaba en su mirilla para conseguir influencia, esta vez en Madrid con el PSOE.

¿HASTA CUANDO?

Pese a que la cultura del pelotazo urbanístico iniciaba su decadencia, la entrada en el Banco de Valencia de los hermanos Calabuig y la familia de constructores Soler permitió la aprobación de créditos dudosos para promociones urbanísticas en zonas recalificadas de la costa. Su entrada arrastró al Banco de Valencia, joya de la burguesía valenciana, con presidentes como Ignacio Villalonga o Joaquín Reig, a embarcarse en polémicas operaciones de gran repercusión mediática como la lucha por el control de la inmobiliaria Metrovacesa. El consejero-delegado del banco, Domingo Parra, era un experto en operaciones de riesgo que acabaría arrastrando al presidente José Luis Olivas, un antiguo consejero de economía y presidente en funciones de la Generalitat, ambos acusados por apropiación indebida (créditos al constructor alicantino Ramón Salvador, la punta del iceberg). Los accionistas mayoritarios se librarían de estas acusaciones porque ¡justamente las operaciones más arriesgadas no pasaban por los órganos del control del banco!.

De lo que sí deberá responder ante la justicia Calabuig es de cómo su presencia en el banco le permitió obtener líneas de crédito ventajosas para sus promociones inmobiliarias particulares en Oropesa. Es posible que asimismo ello le favoreciera para obtener contratas públicas para Aguas de Valencia, incluso en Morella bajo la alcaldía de Ximo Puig, o para aumentar su poder en la empresa (en 2014 su familia pasó de tener el 63% de las acciones a controlar el 97%). En 2018, gracias a unos beneficios extraordinarios, impropios de las compañías del sector, Fucsa compro por 39,6 MM€ la parte de Fucsa de Enrique Calabuig. Todo a medida.

Ahora toca financiar al independentismo catalán (y aprovecharse de él claro). Si la justicia no lo remedia antes.

Josep Guixà

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Corrupción y Patria: La memoria de doña Marta Ferrusola de Pujol

Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol, será la primera del clan en “caer” de la lista de imputados por diversos delitos que instruye la Audiencia Nacional desde 2014, con ayuda del Grupo 24 de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF),  “¿Pero qué coño es la UDEF?”, ¿recuerdan? El motivo,  el deterioro cognitivo por Alzheimer de doña Marta.

El pasado 1 de marzo, la doctora Cristina Romero de la Cruz se personó en el domicilio familiar de doña Marta y, en presencia de unos de sus hijos, la examinó psicopatológicamente, comisionada por la Audiencia Nacional. Era la representante de la Ciencia Forense  del Ministerio de Justicia a petición de sus defensores.  Su análisis revela a una mujer de 85 años, que entró en un ensayo clínico –enero 2020- por esa terrible demencia conocida como Alzheimer. El estado general de doña Marta empeoró a raíz de una inoportuna caída  -en agosto de 2020- que le produjo una hemorragia en su región frontal y una fractura, por lo que fue hospitalizada.

Su deterioro cognitivo es “moderadamente grave”, algo “desorientada” y –como muchos pacientes de esa enfermedad- da respuestas que demuestran tener “alterado el raciocinio”, explica la doctora. Las preguntas más sencillas, reciben respuestas incoherentes. El informe explicita; “yo me imaginaba que toso los días corrían juntos, en el colegio lo dice…, ayer fue un día bien, habíamos quedado con una de las madres que era la guardiana de un legado de nuestros hijos, ¿Dónde fuimos? Es complicado, te cuesta imaginar el cambio, si pasa lo agarras de momento no…

Sabido es que la demencia actúa de forma caprichosa. Casi siempre es más cruel con la memoria reciente, que con la lejana. La imprimación vieja, como echa a fuego de las responsabilidades; por ejemplo, hacia hermanos menores o hijos, emerge como esculpida en piedra en la mente del enfermo. Dicho sea con todo respeto, lo sé porque mi madre falleció con demencia.

En el caso de doña Marta, a la que deseo larga vida, le sobreviene sus imperativos: “legado”; guardiana” e “hijos”. Años atrás, sana, lo formulaba con mucho descaro: “Cataluña nos tiene que devolver lo que le hemos dado”, en referencia a un sacrificio de Jordi Pujol, encarcelado por los hechos del Palau de la Música. ¡Cruel paradoja!, luego algunos pata-negra de Pujol,  fueron a la cárcel por usar el Palau para financiarse y financiar a Convergència, como Félix Millet.

Volvamos a la conclusión del informe forense: “deterioro cognitivo moderado-grave”, y, sobre todo, “no reúne las condiciones psíquicas mínimas necesarias para prestar declaración”. Luego es cuestión de tiempo que el titular del Juzgado núm. 5 de la Audiencia Nacional, la rebaje del listado de imputados en el caso Pujol, la cosa sigue para su marido y sus siete hijos.

En la causa judicial, hay una nota reveladora, dice: “Reverendo Mosén, Soy la madre superiora de la Congregación, desearía que traspase dos misales de nuestra biblioteca a la biblioteca (por cuentas) del capellán de la parroquia. Él ya le dirá donde se tiene que colocar. Muy agradecida. Marta. (14-XII-95)”. La nota es manuscrita por doña Marta, la matriarca del clan Pujol y su caligrafía es enérgica y metódica (con el mes en números romanos). La nota va seguida de una solicitud de traspaso de fondos  –sin tufillo eclesial y desprovista de retórica- por 2 millones de pesetas (los dos misales), el argent de poche del Clan.

Es una pieza de convicción  –“singular”, la calificó el Fiscal– que demuestra como doña Marta ordenaba los movimientos en las cuentas andorranas como lo haría Salvatore Totò Riina, con los fondos de su pueblo siciliano, Corleone, por cierto. Luego vino el testimonio de la amante del hijo mayor, Victoria Álvarez, que sitúa al “capellán” recibiendo órdenes extractoras del pozo andorrano de su madre y trasegando el usufructo en una mochila por los Pirineos. Una especie de Pocholo, en versión indepe.

La policía entiende que las expresiones en “clave” demuestran que Marta no era la abuela venerable, sino la capo-repartidora de la savia andorrana del clan. El texto, naturalmente escrito en buen catalán, bien puntuado y con caligrafía enérgica tiene un sujeto elidido: “el capellán de la parroquia”, los investigadores no tienen duda: el hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola –il cassetto, en rango mafioso- que acumulaba en AndBank cerca de 9 millones de euros propios y gestionaba lo de sus hermanos.

También llama la atención que doña Marta, una mujer de fuertes convicciones católicas, o así lo defendió vehementemente como “primera dama” catalana, usara la terminología “madre superiora”, “misales” o “parroquia”, para fines tan inconfesables. Ferrusola avisó, hace años, de que la fuerte inmigración musulmana en Cataluña “convertiría las iglesias románicas en mezquitas”. Así era, Those Were the Days, doña Marta

La “pillada” andorrana -confesada por el ex honorable Jordi Pujol Soley- afloró la existencia oculta de unos 15,4 millones, que procedían de AndBank, una entidad que controlan los hermanos Higinio y Ramón Cierco. Estos “entregaron” a los Pujol por amenazas contra ellos de las cloacas del Estado, que denunciaron, quizá por excusatio. Los Cierco pudrieron de odio el corazón de la camada Pujol. No sé si los Pujol  saben o no, pero los Cierco son primos, financiadores y más cosas, de una de las ganaderías más antiguas del PSC, los Clotas (también hermanos: Salvador e Higinio).

Doña Marta fue clave en la imagen de su marido. “Esto (señalándola) es una mujer”,  le gritaban desde la Plaza de Sant Jaume los enfervorecidos de Convergència, cuando el caso Banca Catalana amenazaba a Jordi. Era la sublimación de esposa abnegada y militante nacionalista. Doña Marta extendió el mito de “familia austera” que el tiempo lo hizo añicos. Ella, entregada a sus negocios de césped y plantas. Su hereu,  a coleccionar Ferraris, Mac Laren y amigas. La Mare siempre fue una mujer dura, con tintes xenófobos, lo demuestra esta frase: “Me molesta mucho que un andaluz (por Montilla),  y que tiene el nombre en castellano, sea President de la Generalitat”.

Xavier Horcajo (*)

(*)  Autor de dos libros sobre los negocios de los Pujol, “La pasta nostra” (2013) y “El Hundimiento” (2015)